Terapia de perfeccionismo en Sevilla

'La búsqueda constante de la perfección suele ser el principal motivo de insatisfacción'

“Hasta que no quede perfecto, no pienso parar”, “para hacerlo mal, mejor no lo hago”, “siempre es posible mejorarlo”, “debo dar más”, “tendría que hacerlo mejor”…

En psicología, el perfeccionismo consiste en la creencia de que se puede y se debe alcanzar la perfección. Es una creencia porque la persona se convence de que cualquier cosa por debajo de su ideal de perfección es inaceptable.

Aspectos positivos y negativos del perfeccionismo

El Perfeccionismo no tiene por qué ser malo o considerado siempre de forma patológica.  De hecho, conozco muchas personas con rasgos de personalidad perfeccionista que si gestionan de manera adecuada sus cualidades y capacidades, pueden conseguir equilibrio, satisfacción y bienestar tanto en su funcionamiento laboral como personal.

Las personas con rasgos de personalidad perfeccionista tienden a ser personas responsables, trabajadoras, con capacidad de análisis y visión global para la toma de decisiones, que normalmente les generan logros o éxitos; son leales y justas por lo que suelen mantener muy buenas amistades y relaciones duraderas.

Sin embargo, como las monedas, el perfeccionismo tiene dos caras. Y en este caso, la cara B suele ser más dañina.

Las personas perfeccionistas pueden llevar estas características de su personalidad al extremo y eso les genera una gran insatisfacción general con la vida. Además, cuando estas características de la personalidad hacen sufrir a la persona y/o a los que le rodean, se convierte en patológica y pasa a denominarse “Síndrome del Perfeccionista”, o “Trastorno Anancástico de la Personalidad”.

Síntomas del perfeccionismo patológico:

Ansiedad y perfeccionismo


A menudo las propias exigencias generan malestar, hasta tal punto que la sensación de perdida de control e incluso la obsesión por lo perfecto dan lugar a la temida ansiedad.

En estos casos los síntomas ansiosos son lo que nos alertan de que algo no va bien. El cuerpo te avisa de que las cosas de tu día a día quizás no marchan de sientes que debieran y el cuerpo se queja con síntomas como falta de aire, presión en el pecho, taquicardia, dedos entumecidos, visión borrosa, mareos o nauseas, entre otras.
Es entonces cuando nos alertamos: “¿qué me pasa? Lo tengo todo para ser feliz pero no lo soy y ¡no sé por qué!”

¿En qué consiste el tratamiento del perfeccionismo?

Reconocer este sufrimiento es el primer paso para que la persona acceda a pedir a ayuda y a dejarse ayudar. Luego hay que confiar en el terapeuta y trabajar en el cambio:

  • Trabajando el autoconocimiento y la autoestima: reconocer, valorar y potenciar tus cualidades positivas, e identificar esas posturas radicales para llevarlas a un punto medio.
  • Identificar las creencias erróneas, los pensamientos de todo o nada, malo o bueno y transformarlos en pensamientos más útiles y productivos.
  • Desarrollar la flexibilidad ante las cosas, relativizar. Que no significa que tengas que aprender a conformarte con cosas mediocres sino aprender a adaptarte según las circunstancias.
  • Aceptar los errores, somos humanos, no personas con superpoderes. Fomentar el hacer las cosas sin el miedo a equivocarse sino desde el aprendizaje que cada experiencia nos regala.
  • Tomar distancia de las cosas sin que todo sea una exigencia ni teniendo que alcanzar la excelencia en todo.
  • Replantear unos objetivos realistas alcanzables a corto plazo y disfrutar de los logros conseguidos, incluso premiarte.
  • Darte permiso para de autocuidado, para “hacer nada”, simplemente relajarte y dedicarte tiempo sin sentirte culpable.

Según Tal Ben-Shahar, prestigioso profesor de la universidad de Harvard, la búsqueda de la perfección es el principal motivo de nuestra infelicidad.

Te acompaño en el proceso de entender y aceptar que nadie es perfecto con un objetivo claro: ¡tu bienestar!

Beneficios de ir a terapia

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