Vaginismo, ¿por qué siento dolor en las relaciones?

vaginismo

¿Qué es el vaginismo?

Se entiende por vaginismo la aparición persistente y recurrente de espasmos involuntarios en la musculatura del tercio externo de la vagina, que interfiere en el coito. Esta problemática se encuentra dentro de las disfunciones sexuales, las cuales son aquellos problemas fisiológicos, cognitivos-afectivos o conductuales que dificultan a la persona participar o disfrutar satisfactoriamente de las actividades sexuales.

Índice de contenidos

Características del vaginismo

Durante una relación sexual, los músculos que rodean a la vagina suelen relajarse para facilitar el coito. En el caso del vaginismo ocurre lo contrario, se producen espasmos involuntarios de esos músculos que cierran de forma parcial o total la abertura de la vagina.

Este espasmo no suele causar dolor en sí mismo, por lo que la mujer puede no percibir cuando se produce. La intensidad del espasmo puede ser muy variada, desde un cierre parcial de la vagina a uno total, sí produciendo dolor en la penetración durante el coito.

El vaginismo puede darse aun cuando la mujer responde de manera adecuada a la excitación sexual. El problema se centra en las dificultades que ese espasmo produce a la hora de realizar el coito, que con frecuencia impide que la mujer pueda disfrutar de este

¿Cuáles son sus causas?

Es probable que este reflejo se haya aprendido o condicionado a alguna situación anterior, es decir, que la mujer haya asociado alguna experiencia de dolor a alguna situación de relación sexual anterior, sin tener que ser necesariamente el coito. Este reflejo puede producirse incluso antes de haber llevado a cabo una relación sexual, por ejemplo, por el miedo al dolor que pueda producir la relación, experiencias traumáticas, fantasías personales…

Otras de sus causas pueden ser de origen orgánico, y ser la base para el desarrollo posterior de este reflejo. Esto ocurre por ejemplo con infecciones, afecciones inflamatorias pélvicas, algún tipo de malformación… En ocasiones, aunque la causa que inicialmente favoreció la aparición del dolor haya desaparecido (por ejemplo, una infección), puede persistir este reflejo, por lo que además de tratar estos aspectos orgánicos también es necesario tratar la conducta de vaginismo. Como este reflejo es involuntario, es difícil que de forma espontánea la mujer pueda poner fin al problema.

Tratamiento

Para abordar el vaginismo, se recomienda intervención psicológica, concretamente la terapia sexual. Esta terapia tiene el objetivo de crear o restablecer el bienestar y la satisfacción sexual. Sin embargo, es importante resaltar que dicho objetivo no depende solo de una conducta concreta, como por ejemplo conseguir llevar a cabo el coito, sino de un amplio conjunto de conductas; como la forma en que cada uno valora su actividad sexual, su educación sexual, si existe ansiedad asociada a la interacción sexual, la comunicación de la pareja, etc.

vaginismo

Entendemos que dar el primer paso para aliviar este malestar a veces resulta difícil, en Esther, Mi Psicóloga, contamos con un equipo de profesionales expertas en el ámbito de la terapia sexual, si necesitas ayuda, estarán encantadas de formar parte de tu proceso y bienestar.