Identifiquemos los tipos de personas tóxicas

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En el mundo de las relaciones interpersonales, es crucial reconocer la presencia de personas tóxicas que pueden afectar negativamente nuestra salud mental y emocional. Sin embargo, cuando en este artículo se hable de personas tóxicas, nos referimos al efecto que tienen en nosotros, no a que las personas en sí sea tóxicas. Las personas no son tóxicas en sí, sino el efecto que tiene en nosotros, ya que provocan nos intoxiquemos de cortisol (la hormona que se libera como respuesta al estrés), lo cual altera y activa nuestro organismo.

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Marian Rojas-Estapé, reconocida psiquiatra y escritora, destaca diferentes tipos de personas tóxicas y sus impactos en nuestras vidas. En este artículo, exploraremos cada uno de ellos, así como sus comportamientos característicos y cómo podemos lidiar con ello, ya que, para aprender a tratar estas relaciones de la forma más sana posible, es necesario aprender primero a identificarlas. Por último, para contextualizar el texto, debemos tener en cuenta que las relaciones pueden convertirse en tóxicas, pero pudo no ser así en un principio.

  • El/La egoísta: “Espejito, espejito…”

Este tipo de persona se caracteriza por que su vida empieza y termina en ellos mismos. El egoísta se preocupa únicamente por sus propias necesidades y deseos, sin considerar o respetar a los demás. Son incapaces de mostrar empatía y tienden a aprovecharse de los demás para su beneficio personal. Pueden ser insensibles y no están dispuestos a comprometerse o colaborar en las relaciones. Su comportamiento centrado en sí mismos y en ser el centro de atención puede causar resentimiento y agotamiento en aquellos que están a su alrededor.

 
  • El negativo/La negativa: “No es no”

Estas personas siempre ven el lado oscuro de las cosas y tienden a enfocarse en lo negativo en lugar de lo positivo. Son expertos en encontrar problemas y obstáculos en cada situación y las quejas constantes pueden difundir su negatividad a los demás. Están enfadados con el mundo y les cuesta ver las buenas noticias. Su pesimismo constante puede socavar la motivación y el optimismo de aquellos que los rodean.

  • El envidioso/La envidiosa

El envidioso experimenta resentimiento y celos hacia los logros y el éxito de los demás. Sufren cuando a otros les va bien, por lo que necesitan criticarles o “hacerles de menos”. Ahí es donde pueden dar comienzo actitudes cono el desprecio, el insulto y la humillación.  El envidioso puede actuar de manera competitiva, tratando de opacar nuestras metas y triunfos, y suele ser por sentimientos ocultos de inseguridad. Estas personas pueden afectar nuestra felicidad y bienestar emocional. 

Mantener límites saludables y centrarnos en nuestro propio crecimiento puede ser clave para lidiar con su influencia negativa.

  • La víctima

El victimista se posiciona constantemente como víctima de las circunstancias y de los demás. Siempre tiene una excusa que busca generar lástima y manipular a su favor. Su historia es muy dramática y suelen abusar de tu tiempo, de la buena fe, aprovechar para pagar menos, para recibir regalos, … Este tipo de persona puede generar sentimientos de culpa y responsabilidad en los demás, afectando nuestra salud emocional y limitando nuestra capacidad de establecer límites saludables.

  • El juez/La jueza

El juez o crítico constante siempre encuentra fallas y errores en los demás. Su comportamiento se caracteriza por la constante crítica, el menosprecio y la ridiculización. Siempre tienen algo que decir sobre tu trabajo, aspecto, pareja, familia, … Estas personas tóxicas pueden minar nuestra autoconfianza y hacernos sentir inadecuados. Es importante recordar que sus comentarios negativos no reflejan nuestra valía personal.

  • El manipulador/La manipuladora

El manipulador es experto en influenciar a los demás para obtener lo que quiere. Utiliza tácticas sutiles, como la culpa, la seducción o la victimización, para controlar y dominar a las personas a su alrededor. Este tipo de persona puede socavar nuestra confianza y autoestima, dejándonos en un estado de confusión y dependencia emocional.

  • El/La dependiente

El dependiente busca constantemente la atención y la validación de los demás. Necesitan de manera excesiva aprobación y la compañía para sentirse valorados. Son personas que necesitan tanto a otra que acaban “esclavizándola” y negándole su espacio propio y libertades. Intentan controlar lo que haces, necesitan formar parte de tu vida y no soportan la idea de que puedas tener una vida aparte de la relación con ellos.  Pueden ser demandantes emocionalmente y agotadores para aquellos que los rodean, ya que dependen de los demás para su propia felicidad y bienestar.

  • El/La drama queen (Reina del drama)

Este tipo de persona tóxica está constantemente envuelta en conflictos y situaciones emocionales intensas. Tienden a exagerar los problemas (o incluso inventarlos) y buscan constantemente atención y simpatía. La presencia constante de esta persona puede agotarnos emocionalmente y distraernos de nuestros propios objetivos y necesidades. Estas personas son especialistas en desestabilizar el entorno en cuestión de segundos.

Personas tóxicas

Pero… ¿Cómo podemos lidiar con personas tóxicas?

 
  1. Establecer límites: Es fundamental definir y comunicar límites claros con todas las personas, pero sobre todo con aquellas que nos resultan tóxicas. Establecer límites nos ayuda a proteger nuestra salud mental y emocional, y nos permite mantenernos alejados de su influencia negativa.
  2. Practicar el autocuidado: Fortalecer nuestro bienestar emocional a través del autocuidado nos brinda la energía y la resiliencia necesarias para lidiar con personas tóxicas. Priorizar actividades que nos brinden alegría y tranquilidad puede ayudarnos a mantener una perspectiva positiva.
  3. Buscar apoyo: Compartir nuestras experiencias y emociones con personas de confianza puede ser reconfortante y nos ayuda a obtener perspectivas externas. El apoyo emocional de amigos, familiares o profesionales de la salud mental puede es crucial en el proceso de aprender a identificar y lidiar con personas tóxicas.
  4. Practicar la empatía y compasión: Aunque puede ser desafiante, tratar de comprender el origen de la toxicidad de estas personas puede ayudarnos a mantener una actitud más compasiva hacia ellas. Sin embargo, es esencial recordar que la compasión no implica permitir su comportamiento dañino.

En conclusión, reconocer los diferentes tipos de personas tóxicas y comprender su comportamiento nos brinda herramientas para proteger nuestra salud emocional. Es importante recordar que no podemos cambiar a estas personas, pero sí podemos aprender a manejar la influencia que tienen en nosotros y establecer límites saludables. Al priorizar nuestro bienestar y rodearnos de relaciones saludables, podemos construir una vida emocionalmente equilibrada y satisfactoria.