Crisis emocional: cómo superarla y salir fortalecido/a

crisis emocional

¿Estás pasando, o has pasado alguna vez, por una etapa complicada a nivel mental? Me refiero a aquella etapa en la que sientes que todos los recursos que podrías tener no son suficientes. En caso afirmativo, es crucial entender que a todos nos pasa, y que vivir esta experiencia forma parte de la vida y de nuestra naturaleza.

Cuando hablamos de estar pasándolo mal a nivel mental, podríamos hacer referencia a cambios de humor fuerte, sufrimiento, enfado, miedo, pasividad, incertidumbre, frustración, oscilación emocional, y a un sinfín de síntomas más que no nos resultan agradables.

Es posible que conozcas a alguien que haya pasado o esté pasando por este proceso, inclusive tú mismo. Es por ello que debemos conocer de qué se trata y por qué ocurre. Esta definición encaja en lo que desde la psicología conocemos como crisis emocional. Quizás te sientas más familiarizado con el término mental breakdown. Esto no es más que una reacción que tenemos cuando ha habido un acontecimiento que ha “roto nuestro equilibrio”: es decir, cuando ocurre un suceso que no esperábamos y que ha conseguido superar nuestros recursos para hacerle frente.

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¿Por qué ocurre la crisis emocional?

Si piensas en el concepto de crisis, probablemente se te venga a la cabeza el haber sufrido un riesgo alto, un acontecimiento traumático, o, en general, alguna experiencia vital que sea “objetivamente” difícil de gestionar. Pues, nada más lejos de la realidad: la esencia de la crisis está mucho más próxima a la idea de cambio crucial, significativo o determinante (por lo general, de manera súbita). Es decir, trae consigo la inetavilidad de una transformación (Gonzáles de Rivera y Revuelta, 2001).

¿Es el cambio algo malo entonces? Categorizar las cosas como “malas” o “buenas” a veces no es, desde un punto de vista psicológico, adaptativo. Esto está muy ligado a lo que las terapias de tercera generación nos dicen: lo importante no es la objetividad del hecho, sino la valoración que haga la persona de él. Tener esto en mente nos permitirá respetar mucho mejor nuestro proceso y nuestras emociones, ya que sentiremos que tenemos derecho a sentirnos desbordados por algo “que no es para tanto”.

¿Por qué es esto clave a la hora de superar una crisis? Porque la crisis emocional puede aparecer, por ejemplo, tras haber perdido a un familiar (hecho que consideramos “malo”), o ante una ruptura de pareja (hecho que podemos no considerar “tan malo” a nivel social). Si ante una ruptura con tu pareja tus recursos se ven desbordados, es igual de lícito que sentir que esos recursos se desbordan ante la pérdida de un familiar: permítete sentir y respeta tu proceso, ya que es el primer paso para la superación.

¿Cómo saber si estoy pasando por una crisis emocional?

Las crisis se manifiestan en una variable cantidad de reacciones físicas, emocionales y pensamientos incontrolables que nos impiden actuar con racionalidad. Aún así, para entender bien el proceso de crisis, en qué punto estamos y porqué sentimos lo que sentimos, podemos intentar determinar en qué fase del proceso estamos. Para ello haremos alusión a la “evolución de una crisis” propuesta por González de Rivera (2001):

      • – Fase 1: SHOCK. Sentimientos de confusión, impotencia, desamparo y desvalimiento, ansiedad, irritabilidad y manifestaciones psicosomáticas.
      • – Fase 2: DESORGANIZACIÓN CRÍTICA. Se da cuando la persona percibe que no tiene recursos para superar la situación, donde aparecen síntomas relacionados con alta tensión emocional, conductas autodestructivas, sentimientos de indefensión y fracaso, etc.

Estas dos primeras fases harían referencia a la sintomatología que podemos encontrar ante este suceso. Las dos últimas fases hacen referencia a la RESOLUCIÓN (fase 3) y a la RETIRADA FINAL (fase 4) que es cuando este proceso se cierra.

¿Qué puedo hacer para superar la crisis emocional?

Si lo recuerdas bien, previamente hemos hablado de la importancia de la aceptación y el respeto hacia uno mismo, permitiéndonos sentir y mostrarnos vulnerables. Este paso es esencial ya que es el que nos va a permitir tomar acción y pedir ayuda.

PEDIR AYUDA PROFESIONAL. Ante etapas de caos emocional lo más recomendable es pedir ayuda profesional. Esto resulta de gran ayuda ya que para hacer frente a una crisis vamos a tener que aprender estrategias que sin ayuda profesional puede resultar muy difícil. Entre estas estrategias podemos encontramos con:

  • Atención a preservar relaciones importantes: nos ayudará a no permitirle a la crisis alejarnos de las personas que consideramos importantes que a su vez serán de gran ayuda en el proceso.
  • Técnicas de gestión o resolución emocional: en este paso resulta de gran importancia fomentar la percepción y expresión de emociones relacionadas con el suceso.
  • Recontextualización: se trata de poner las cosas en perspectiva, redefinir las situaciones y decidir actuaciones en términos más acordes con una visión positiva de la realidad.

TRABAJO PERSONAL. Si bien el paso de pedir ayuda es prácticamente indispensable hay cosas que a nivel personal podemos trabajar y debemos tener en cuenta para que el proceso sea más rápido y efectivo:


ACTITUD RESILIENTE
: la resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, tragedia o a fuentes de tensión significativas, lo cual no quiere decir que la persona no experimente dificultades (APA 2011). Es decir, es la capacidad de “rebotar” de una experiencia difícil. Es una característica que se puede trabajar para desarrollarla de manera personal. Las herramientas que pueden ayudar a crear resiliencia pueden ser (UR 2022):

  • Detectar la causa de los problemas y encontrar soluciones u opciones.
  • Saber manejar las emociones y tener objetividad ante las situaciones.
  • Mantener la calma en situaciones de presión y ver las cosas con perspectiva.
  • Ser realista y canalizar emociones y sentimientos ante las diferentes situaciones.
  • Tener confianza en nosotros mismos y en nuestro potencial de superación.
  • Tener habilidades para empatizar con la gente comprendiendo sus sentimientos.
  • Tener capacidad de automotivación.
  • No preguntar por qué sino cómo.
  • Actitud positiva ante la vida.
  • Buscar nuevos retos.

A pesar de que esto no es nada fácil, intentar fomentar esa actitud resiliente es lo que más fuertes nos va a hacer no sólo para hacer frente a esta crisis sino a futuros acontecimientos difíciles que puedan aparecer. Si consideras que empezar directamente con los puntos anteriores es muy difícil, qué te dejamos algunos consejos que servirán de punto de partida hacia la resiliencia:

  • Saber pedir ayuda cuando la necesitamos y buscar apoyo en la familia y en los amigos para crearnos un entorno fuerte.
  • Infundirnos positivismo hacia nuevas metas con una visión realista, siendo al mismo tiempo conscientes de que los problemas que surjan forman parte del aprendizaje.
  • Entender que los cambios forman parte de la vida, que debemos aceptarlos y adaptarnos a ellos.
  • Asumir la realidad y objetivamente saber qué cosas podemos cambiar y cuáles no.
  • Cuidarnos física y mentalmente para mantener un estado de bienestar.

Bibliografía

González de Riviera y Revuelta, J.L. (2001) Psicoterapia de la crisis. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 79. https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0211-57352001000300004

Unidad de Reproducción (22 enero, 2019). Ser resiliente es la clave para salir fortalecido de una crisis. https://urvistahermosa.com/ser-resiliente-es-clave-para-salir-fortalecido-de-una-crisis/

American Psychological Association (2011). Camino a la resiliencia. https://www.apa.org/topics/resilience/camino

Autora: María Álvarez. Psicóloga, alumna en prácticas del Máster General Sanitario.

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