Al principio, todo es maravilloso. Cuando conocemos a alguien y nos enamoramos, nuestro cuerpo empieza a liberar una serie de hormonas con el objetivo conectar de manera más íntima con esa persona que nos resulta tan interesante, para volver a experimentar esas sensaciones satisfactorias que nos produce. Este cóctel químico nos lleva a experimentar sensaciones de euforia, insomnio, y pérdida de apetito entre otras muchas sensaciones y, como no, un aumento de nuestro deseo sexual.
Pero, ¿qué pasa con ese estado?, pues que no dura para siempre, nuestro organismo no puede mantenerse en ese estado de manera eterna. Pero, el hecho de tener un bajo deseo sexual no tiene por qué ser necesariamente un problema. Cambiando algunos de nuestros hábitos y rutinas, y con ayuda profesional, podemos recuperar nuestro deseo y avivar nuestra libido.
Libido y evolución en las relaciones
La libido es el deseo sexual que experimentamos como seres humanos. Es lo que nos motiva a buscar la intimidad y la conexión sexual con otras personas. Aunque puede variar de una persona a otra y cambiar con el tiempo, es una parte fundamental de nuestra vida emocional y física.
La disminución de la libido, en el transcurso de las relaciones, suele afectar más a las mujeres que a los hombres. En el caso de la mujer, el factor hormonal (menstruación, embarazo, menopausia,…) suele jugar un papel importante, pero no único, en relación a su deseo.
La libido también puede verse afectada por la época del año, el momento vital en que nos encontremos o incluso por la hora del día.
El sol y las altas temperaturas suelen hacernos sentir más activos en todos los sentidos, incluido en el aspecto erótico. Por otro lado, el invierno suele ser una época de recogimiento y calma, también en el ámbito sexual.
Debemos tener también en cuenta que si estamos atravesando un momento difícil en nuestras vidas (duelo, estrés prolongado, dificultades económicas,…), es probable que nuestro deseo sexual se pueda ver afectado, que disminuya.
Y el momento del día también puede afectar a nuestro deseo, hay personas más enérgicas y receptivas por la mañana mientras que otras pueden experimentar un aumento en su deseo sexual por la noche.
Tipos de deseo sexual
Afortunadamente, la naturaleza nos ha obsequiado con dos tipos de deseo, uno sobre el que solo ella puede influir, y otro en el que nosotros podemos tomar partido. Por tanto, podemos distinguir:
- – Deseo activo: es el que se rige, fundamentalmente, por el sistema hormonal. Es el tipo de deseo que aparece durante la fase de enamoramiento y el que se encuentra muy marcado en las mujeres.
- – Deseo reactivo: es el tipo de deseo que podemos trabajar, es el deseo que se busca, es el deseo que llega cuando las condiciones son favorables.
Por tanto, no está todo perdido, siempre nos quedará el deseo reactivo para poder trabajar con él y potenciar nuestro deseo sexual.
Posibles causas y posibles soluciones
Nuestra libido no solo está influenciado por factores biológicos (deseo activo), también puede verse influenciado por diversas causas en las que podríamos trabajar (deseo reactivo). A continuación exponemos algunas (de las muchas) causas que pueden llegar a producir una disminución de nuestra libido y algunas recomendaciones para potenciar nuestro deseo:
- – Rutina sexual: ¿siempre acabáis haciendo lo mismo?, pues, ¡creatividad sexual al poder! Probad a cambiar de posturas, a introducir algún juguetito, … aquí todo vale, siempre y cuando los dos estéis de acuerdo.
- – Falta de tiempo: imagínate por un momento que tienes “todas las ganas del mundo” pero, ahora no tienes tiempo (trabajo, niños, tareas de la casa,…), ¿de qué te sirve entonces? Mantener relaciones sexuales es un asunto que lleva su tiempo, no significa que lo tengas que reservar en tu agenda, pero sí asegurarte de que reservas unos momentos para ti y tu pareja.
- – Desconocimiento y falta de comunicación: ¿sabes lo que te gusta?, ¿sabes qué te da placer?, es más, ¿sabes pedírselo a tu pareja? La única persona responsable de tu placer, ya sea a solas o en compañía, eres tú. Habla, expresa, comunícate con tu pareja.
- – Distracciones: lo has conseguido, estás en ello, pero ahora se te viene a la cabeza un asunto del trabajo que habías olvidado, pues, además de ese asunto, olvídate también de tu deseo. No puedes desconectar de la rutina diaria y disfrutar. Practicar el “aquí y ahora” podría venir bien en esos momentos.
- – Complejos e inseguridades: somos imperfectos y nuestras parejas también lo son. La gente imperfecta disfruta del sexo, que no suponga ningún impedimento.
- – Frecuencia: ¿dónde está escrito que hay que hacerlo x veces al día? Determinar la frecuencia perfecta es cosa vuestra, vosotros os conocéis y sabéis de vuestra realidad, que este asunto no se convierta en un motivo de presión.
- – Trastornos o disfunciones sexuales, medicamentos: si existe algún problema de tipo médico o psicológico, acudir a un profesional es lo más recomendable en estos casos.
Estas son tan solo algunas de las posibles causas de un bajo deseo sexual, pero seguro que hay más que no hemos podido contemplar. Recuperar el deseo y tener una vida sexual plena es posible, pero requiere esfuerzo. Esperamos que estos breves tips te hayan resultado útiles. Aún así, si crees que necesitas ayuda de un profesional para que te oriente en este proceso, estaremos encantadas de acompañarte.
Laura Chaves
Al principio, todo es maravilloso. Cuando conocemos a alguien y nos enamoramos, nuestro cuerpo empieza a liberar una serie de hormonas con el objetivo conectar de manera más íntima con esa persona que nos resulta tan interesante, para volver a experimentar esas sensaciones satisfactorias que nos produce. Este cóctel químico nos lleva a experimentar sensaciones de euforia, insomnio, y pérdida de apetito entre otras muchas sensaciones y, como no, un aumento de nuestro deseo sexual.
Pero, ¿qué pasa con ese estado?, pues que no dura para siempre, nuestro organismo no puede mantenerse en ese estado de manera eterna. Pero, el hecho de tener un bajo deseo sexual no tiene por qué ser necesariamente un problema. Cambiando algunos de nuestros hábitos y rutinas, y con ayuda profesional, podemos recuperar nuestro deseo y avivar nuestra libido.
Libido y evolución en las relaciones
La libido es el deseo sexual que experimentamos como seres humanos. Es lo que nos motiva a buscar la intimidad y la conexión sexual con otras personas. Aunque puede variar de una persona a otra y cambiar con el tiempo, es una parte fundamental de nuestra vida emocional y física.
La disminución de la libido, en el transcurso de las relaciones, suele afectar más a las mujeres que a los hombres. En el caso de la mujer, el factor hormonal (menstruación, embarazo, menopausia,…) suele jugar un papel importante, pero no único, en relación a su deseo.
La libido también puede verse afectada por la época del año, el momento vital en que nos encontremos o incluso por la hora del día.
El sol y las altas temperaturas suelen hacernos sentir más activos en todos los sentidos, incluido en el aspecto erótico. Por otro lado, el invierno suele ser una época de recogimiento y calma, también en el ámbito sexual.
Debemos tener también en cuenta que si estamos atravesando un momento difícil en nuestras vidas (duelo, estrés prolongado, dificultades económicas,…), es probable que nuestro deseo sexual se pueda ver afectado, que disminuya.
Y el momento del día también puede afectar a nuestro deseo, hay personas más enérgicas y receptivas por la mañana mientras que otras pueden experimentar un aumento en su deseo sexual por la noche.
Tipos de deseo sexual
Afortunadamente, la naturaleza nos ha obsequiado con dos tipos de deseo, uno sobre el que solo ella puede influir, y otro en el que nosotros podemos tomar partido. Por tanto, podemos distinguir:
- – Deseo activo: es el que se rige, fundamentalmente, por el sistema hormonal. Es el tipo de deseo que aparece durante la fase de enamoramiento y el que se encuentra muy marcado en las mujeres.
- – Deseo reactivo: es el tipo de deseo que podemos trabajar, es el deseo que se busca, es el deseo que llega cuando las condiciones son favorables.
Por tanto, no está todo perdido, siempre nos quedará el deseo reactivo para poder trabajar con él y potenciar nuestro deseo sexual.
Posibles causas y posibles soluciones
Nuestra libido no solo está influenciado por factores biológicos (deseo activo), también puede verse influenciado por diversas causas en las que podríamos trabajar (deseo reactivo). A continuación exponemos algunas (de las muchas) causas que pueden llegar a producir una disminución de nuestra libido y algunas recomendaciones para potenciar nuestro deseo:
- – Rutina sexual: ¿siempre acabáis haciendo lo mismo?, pues, ¡creatividad sexual al poder! Probad a cambiar de posturas, a introducir algún juguetito, … aquí todo vale, siempre y cuando los dos estéis de acuerdo.
- – Falta de tiempo: imagínate por un momento que tienes “todas las ganas del mundo” pero, ahora no tienes tiempo (trabajo, niños, tareas de la casa,…), ¿de qué te sirve entonces? Mantener relaciones sexuales es un asunto que lleva su tiempo, no significa que lo tengas que reservar en tu agenda, pero sí asegurarte de que reservas unos momentos para ti y tu pareja.
- – Desconocimiento y falta de comunicación: ¿sabes lo que te gusta?, ¿sabes qué te da placer?, es más, ¿sabes pedírselo a tu pareja? La única persona responsable de tu placer, ya sea a solas o en compañía, eres tú. Habla, expresa, comunícate con tu pareja.
- – Distracciones: lo has conseguido, estás en ello, pero ahora se te viene a la cabeza un asunto del trabajo que habías olvidado, pues, además de ese asunto, olvídate también de tu deseo. No puedes desconectar de la rutina diaria y disfrutar. Practicar el “aquí y ahora” podría venir bien en esos momentos.
- – Complejos e inseguridades: somos imperfectos y nuestras parejas también lo son. La gente imperfecta disfruta del sexo, que no suponga ningún impedimento.
- – Frecuencia: ¿dónde está escrito que hay que hacerlo x veces al día? Determinar la frecuencia perfecta es cosa vuestra, vosotros os conocéis y sabéis de vuestra realidad, que este asunto no se convierta en un motivo de presión.
- – Trastornos o disfunciones sexuales, medicamentos: si existe algún problema de tipo médico o psicológico, acudir a un profesional es lo más recomendable en estos casos.
Estas son tan solo algunas de las posibles causas de un bajo deseo sexual, pero seguro que hay más que no hemos podido contemplar. Recuperar el deseo y tener una vida sexual plena es posible, pero requiere esfuerzo. Esperamos que estos breves tips te hayan resultado útiles. Aún así, si crees que necesitas ayuda de un profesional para que te oriente en este proceso, estaremos encantadas de acompañarte.


