La relación entre el sueño y la salud mental

Dormir bien
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Importancia del sueño para la salud

El sueño desempeña un papel muy importante en el mantenimiento de una buena salud física y mental, puesto que no se trata solo de dormir la cantidad de horas necesarias para tener un sueño reparador, sino que este tiempo de descanso sea de calidad. 

En la actualidad, más de 6 millones de españoles presentan insomnio crónico, además, entre el 30 y 40 por ciento de la población con trastorno del sueño acaban desarrollando problemas de salud mental.

La conciliación y mantenimiento del sueño, suelen ser los problemas más comunes presentados en la población española, lo cual presentan consecuencias negativas en la salud de quienes lo padecen. Esta situación puede tener diversas causas, como el estrés que está tan presente en nuestro día a día; la ansiedad, dando prioridad a nuestra vida social o laboral en lugar de descansar lo suficiente, o incluso la influencia significativa de la tecnología y las redes sociales, las cuales pueden hiperactivar nuestro cerebro e interferir con un sueño reparador.

Consejos para mejorar la higiene del sueño

Un descanso adecuado es fundamental para el correcto funcionamiento del cerebro. La falta de sueño puede disminuir nuestra capacidad de concentración, memoria y atención, además de afectar negativamente en nuestro rendimiento tanto en el trabajo como en otros aspectos importantes. Asimismo, puede favorecer el desarrollo de enfermedades como la ansiedad, enfermedades cardiovasculares o metabólicas. 

Como habrás podido observar, la calidad del sueño es muy importante para mantener una salud mental óptima, por ello, te dejo a continuación una serie de consejos para tener una buena higiene de sueño:

Chico durmiendo
  • Establecer una rutina de sueño:

    La regularidad en la hora de acostarse y levantarse ayuda a sincronizar nuestro reloj biológico, por lo que, establecer unos horarios y cantidad de horas de sueño es muy importante para poder relajarte y disfrutar de un sueño reparador. Lo recomendable para un adulto es dormir entre 7 y 9 horas diarias.

  • Siesta de 20 minutos:

    Este descanso breve y no muy tardío hará que reparemos física y mentalmente y nos ayudará a llevar mejor la tarde. Una duración más prolongada provocará que se desajuste nuestra rutina de sueño y se tengan problemas de conciliación.

  • Evitar el consumo de sustancias estimulantes:

    Este tipo de sustancias como pueden ser: el café, la teína, el azúcar, el chocolate, el tabaco… causan excitación, euforia o aumento del ritmo cardíaco por lo que pueden presentar problemas en la conciliación y mantenimiento del sueño, siendo nada recomendable para crear una buena rutina.

  • Cena ligera:

    Es recomendable hacerla 2 horas antes de dormir y que sea ligera, pero sin llegar con hambre a la cama, hará que favorezca la digestión del alimento y ayudará al posterior sueño.

  • Evitar dispositivos electrónicos:

    La luz azul que desprenden estos dispositivos interrumpe el correcto funcionamiento de la hormona melatonina, que es la encargada de regular el ciclo diario del sueño, por lo que es fundamental dejar estos dispositivos al menos dos horas antes de ir a dormir.

  • Ejercicio físico:

    Realizar ejercicio físico regularmente, unas tres veces por semana con una intensidad moderada y evitándolo al menos unas 3 horas antes de dormir permite gastar una gran cantidad de energía, que te ayudará a llegar a la cama con mayor cansancio y ganas de descansar.

  • Ambiente adecuado:

    Mantener la habitación ventilada, con una temperatura agradable y usar ropa cómoda para dormir, así como, evitar las fuentes de luz y ruido, facilita el buen descanso.

No se puede negar que exista relación entre el sueño y la salud mental. Priorizar un sueño adecuado mejorará tanto la claridad mental, la estabilidad emocional y contribuirá en una mejor calidad de vida en general. Al adoptar estas prácticas saludables de sueño, podemos fortalecer nuestra salud mental y emocional, permitiéndonos enfrentar los desafíos de la vida con mayor resiliencia y bienestar. Si, a pesar de estas medidas, el problema persistiera, no dudes en contactar con un profesional de la salud mental que te ayudará y acompañará en el proceso de mejora.

Autora: Sara Montero. Psicóloga, alumna en prácticas del Máster General Sanitario.

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