La conexión entre mente y cuerpo: entendiendo la psicosomática

conexión entre mente y cuerpo
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Cómo las emociones impactan en tu cuerpo

Si has sufrido ansiedad alguna vez sabrás el poder que tienen los pensamientos y las emociones en el cuerpo, pueden provocar fuertes palpitaciones, tensión muscular o sudoración. Pero no hace falta ir tan lejos, si alguna vez has sentido vergüenza y te has ruborizado, si has sentido un “nudo” en el estómago ante algo que te ponía nervioso/a, si has llorado cuando estabas triste o has sentido esas mariposas en el estómago cuando te atraía alguien, has somatizado una emoción. 

La conexión mente-cuerpo

Todas las personas alguna vez en la vida hemos tenido síntomas somáticos, como los descritos anteriormente, ya que el cuerpo y la mente están en conexión constante. El cerebro manda impulsos nerviosos al cuerpo para funcionar, el cuerpo manda información del entorno a nuestro cerebro, y vuelta a empezar. El estrés, la angustia, el miedo o el rechazo a las emociones que nos resultan negativas puede provocar síntomas tan evidentes como la ceguera y otros que pasan más desapercibidos cómo el dolor de estómago o de espalda, náuseas o tensión muscular. Por otro lado, no debemos olvidar que la relación mente-cuerpo es recíproca, las enfermedades físicas también afectan a nuestras emociones, y estas emociones “negativas” pueden agravar la enfermedad física. 

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Síntomas de somatización

Concretando un poco, en los trastornos psicosomáticos se dan síntomas físicos provocados por un malestar psicológico mal gestionado o una incapacidad para afrontar las emociones que generan ciertas situaciones de nuestra vida. Por ello es necesario encontrar la causa de ese malestar para afrontar estas situaciones con estrategias más útiles que un dolor de cabeza. 

El peligro de los excesos

El problema, cómo siempre, son los excesos, si vemos que estas somatizaciones son habituales y nos impiden llevar a cabo nuestra vida, pueden dar lugar a una enfermedad psicosomática. Nuestro cuerpo se resiente por razones psicológicas como el estrés, dando lugar a una variedad de síntomas que pueden afectar a los diferentes sistemas de nuestro organismo (digestivo, respiratorio, circulatorio…), y que pueden ser diferentes en cada persona. 

Algunos ejemplos de trastornos psicosomáticos y manifestaciones somáticas son la fibromialgia, el dolor crónico, el colon irritable, el bruxismo, el insomnio, las cefaleas, el asma, las contracturas musculares, la impotencia o algunos trastornos dermatológicos, parecen muchos, lo sé. En muchas de estas ocasiones se produce un peregrinaje por distintos médicos y especialistas en búsqueda del dorado, el ansiado diagnóstico, sin embargo, no siempre se encuentra y esta incertidumbre puede empeorar aún más los síntomas. Y es que, aunque el origen esté en la mente, los síntomas físicos que provocan son muy reales.

Enfoque de la terapia psicosomática

La terapia psicosomática tiene un enfoque bio-psico-social, es decir, tiene en cuenta tanto factores biológicos y psicológicos, como sociales, ya que lo que hemos vivido y lo que estamos viviendo tiene una gran trascendencia en nuestra vida emocional y física. Todo esto para adaptar la terapia a cada persona, porque cada persona es un mundo y queremos conocer y adaptarnos a ese mundo. Los objetivos de la terapia son ayudarte a conocer las emociones y estados anímicos que provocan este malestar, afrontar esos síntomas físicos que te impiden llevar a cabo tu vida, procesar hechos dolorosos que te causan sufrimiento y, lo más importante, aprender técnicas que te ayuden a gestionar las emociones y manejar las adversidades de la vida. 

Enfoque de la terapia psicosomática

Si crees que esta puede ser tu situación y te has cansado de peregrinar en busca de respuestas, te animamos a dar el paso y acudir a un/a profesional de la psicología psicosomática. Toma las riendas de tu malestar físico y emocional, y da el primer paso para compreder y gestionar tus emociones. Desde Esther, Mi Psicóloga, contamos con un equipo de psicólogas especializadas para acompañarte en este viaje hacia el bienestar.

Autora: María Gamero. Psicóloga, alumna en prácticas del Máster General Sanitario.

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